La naturaleza se asoma literalmente a los salones, y las construcciones se aferran al terreno para integrarse y formar parte del paisaje: ni éste distrae ni aquéllas desentonan. La combinación atinada del concreto, del calicanto y del ladrillo, componen una sinfonía visual que sirve de fondo al conocimiento y a las ciencias que aprenden y practican los más de 2,000 alumnos que concurren a sus aulas.
A sólo tres kilómetros del centro de la ciudad, el CUALTOS de la U de G, situado en un suave lomerío cubierto de bosques, remanentes del Gran Robledal que fuera nuestro municipio, es un prodigio de integralidad entre el hombre y la naturaleza.

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